VINCIT QUI SE VINCIT
Esta frase pertenece al célebre escritor latino Publio Sirio (85
a.C. - 43 a.C.), de la antigua Roma, nativo de Siria, el que fue hecho esclavo y enviado a Italia, pero gracias a su talento se ganó el favor de su amo, quien lo liberó y educó.
A pesar de los siglos transcurridos, su frase acuñada “Vincit qui se vincit”, sigue vigente como una verdad absoluta: “Vence el que se vence a sí mismo”. Generalmente estamos día a día luchando para superar todo tipo de obstáculos y presiones externas que nos entrega como gracia no esperada la sociedad moderna. Esta permanente condición nos impide ver cuáles son los verdaderos principios que nos permitirán ser mejores individuos y, como consecuencia natural, mejor sociedad y país.
Es alarmante conocer las estadísticas de cómo perdemos competitividad en el ranking del concierto mundial, mas ¿cuáles son las razones para que esto esté aconteciendo? Pudiera pensarse que es complejo de analizar y llegar a conclusiones; basta con leer las portadas de los periódicos, los noticieros, los matinales, las teleseries, en general el tipo y calidad de información que recibimos de los medios, todo nos lleva a mantener una especie de estado indiferente que nos impide vencer la apatía en que estamos inmersos. Como sociedad seguimos intentando vencer a otros, tener más que otros, diferenciarnos del otro, no concibiendo que la lucha debe ser interna,
vencer la incapacidad de reconocer que individualmente somos incompetentes y lograríamos ser expertos; poco comprometidos y podríamos ser consagrados; irresponsables y sabríamos ser cumplidores; improductivos y lograríamos ser eficientes; ambiguos y podríamos ser precisos; intolerantes y conseguiríamos ser comprensivos; despectivos y sabríamos ser alabadores…, y podría enumerar muchos más califi cativos que calzamos los chilenos que nos sumergen en un estado no evolutivo.
La asociatividad no está exenta de lo expuesto, es más, creo que se da con mayor fuerza en la incapacidad de reconocer a otros como pares. Ya en alguna ocasión me he referido al capital social, carecemos de éste.
Infelizmente esto se refleja en todos los ámbitos de nuestro país, los jóvenes buscan borrarse, término usado para alejarse de la realidad país que todos los actores estamos entregando como presente y perspectiva de futuro.
Estimo que todas las instituciones tanto gubernamentales como privadas, sea cual sea su área de competencia, deben generar un cambio radical de su conducta social y vencerse a si mismos, cambiando la estática actitud que nos tiene sumidos en una sociedad aplastada y con insuficiente capital social que permita alcanzar avances concretos para enfrentar los cambios que nos depara el futuro de la humanidad.
Aún trabajo cada día para vencerme a mí mismo, con el absoluto convencimiento que es todo lo que puedo aportar a la sociedad y a mi amado país.
a.C. - 43 a.C.), de la antigua Roma, nativo de Siria, el que fue hecho esclavo y enviado a Italia, pero gracias a su talento se ganó el favor de su amo, quien lo liberó y educó.
A pesar de los siglos transcurridos, su frase acuñada “Vincit qui se vincit”, sigue vigente como una verdad absoluta: “Vence el que se vence a sí mismo”. Generalmente estamos día a día luchando para superar todo tipo de obstáculos y presiones externas que nos entrega como gracia no esperada la sociedad moderna. Esta permanente condición nos impide ver cuáles son los verdaderos principios que nos permitirán ser mejores individuos y, como consecuencia natural, mejor sociedad y país.
Es alarmante conocer las estadísticas de cómo perdemos competitividad en el ranking del concierto mundial, mas ¿cuáles son las razones para que esto esté aconteciendo? Pudiera pensarse que es complejo de analizar y llegar a conclusiones; basta con leer las portadas de los periódicos, los noticieros, los matinales, las teleseries, en general el tipo y calidad de información que recibimos de los medios, todo nos lleva a mantener una especie de estado indiferente que nos impide vencer la apatía en que estamos inmersos. Como sociedad seguimos intentando vencer a otros, tener más que otros, diferenciarnos del otro, no concibiendo que la lucha debe ser interna,
vencer la incapacidad de reconocer que individualmente somos incompetentes y lograríamos ser expertos; poco comprometidos y podríamos ser consagrados; irresponsables y sabríamos ser cumplidores; improductivos y lograríamos ser eficientes; ambiguos y podríamos ser precisos; intolerantes y conseguiríamos ser comprensivos; despectivos y sabríamos ser alabadores…, y podría enumerar muchos más califi cativos que calzamos los chilenos que nos sumergen en un estado no evolutivo.
La asociatividad no está exenta de lo expuesto, es más, creo que se da con mayor fuerza en la incapacidad de reconocer a otros como pares. Ya en alguna ocasión me he referido al capital social, carecemos de éste.
Infelizmente esto se refleja en todos los ámbitos de nuestro país, los jóvenes buscan borrarse, término usado para alejarse de la realidad país que todos los actores estamos entregando como presente y perspectiva de futuro.
Estimo que todas las instituciones tanto gubernamentales como privadas, sea cual sea su área de competencia, deben generar un cambio radical de su conducta social y vencerse a si mismos, cambiando la estática actitud que nos tiene sumidos en una sociedad aplastada y con insuficiente capital social que permita alcanzar avances concretos para enfrentar los cambios que nos depara el futuro de la humanidad.
Aún trabajo cada día para vencerme a mí mismo, con el absoluto convencimiento que es todo lo que puedo aportar a la sociedad y a mi amado país.

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